Flotan en el aire dos visiones opuestas del país, ambas con
enorme grado de certeza por parte de quienes sostienen cada una de ellas.
Son visiones que establecen dos horizontes
prospectivos profundamente peligrosos para el corto y mediano plazo.
La confusión que inyecta el gobierno contamina los
dos cristales para ver.
La primera visión es la que enfoca las prácticas
totalitarias del matrimonio y su esencia ética de baldío… jalonada por
innumerable cantidad de actos de corrupción que forman constancia sólida de una
trama tan amplia que ya es muy difícil de ser desmentida. El enriquecimiento ilícito de ambos y el de
sus principales adjutores, protegido por fallos
absolutorios de la justicia, ya resultan
tan evidentes como indignantes.
Esto último, constituye precisamente, el signo de
superficie más dramático e inequívoco… sobre que estamos en manos de una
“banda”.
Pero hay una segunda visión, que enfoca a la
República de hoy, con una base económica en aparente recuperación. Y que, aunque anda haciendo equilibrio sobre
una inflación galopante y falsificada, ha puesto al país supuestamente cerca de
recuperar el crédito internacional y con un nivel de actividad que exhibe unos niveles
productivos de casi pleno uso de la capacidad industrial instalada.
Obviamente, esta última visión, naufraga rápido por
estar enmarcada en un contexto contrafáctico de muy
difícil solución :
El propio gobierno plañideramente acepta que no hay
inversiones, no se advierte que haya
cambiado un ápice la seguridad jurídica en muletas que fomentaron estos filibusteros
desde hace 6 años, no ha cambiado la
mentira estadística oficial… y además no hay visos de torcer la vocación
obsecuente de los empresarios… así como el nivel de dependencia inadmisible de
los sindicatos.
El gobierno, cuya habilidad para pulverizar enemigos
está vinculada a su enorme capacidad de inversión para corromper individuos de
los otros dos poderes así como a sus propios oponentes, se puede dar hoy el
lujo de anunciar - a los cuatro vientos - que planea perpetuarse, ganando las
elecciones del año que viene… al precio que se cuadre.
Para ello, ha diseñado media docena de sofismas enciclopédicos que consisten en tapar lo
falso y lo inexistente con anuncios de mediano plazo o presentar todo con actos
inspirados en la dramaturgia de Bernard Shaw.
Ellos creen que todo debe seguir así : Deslizándose hacia la nada.
Ella, cuya candidatura nadie descarta, trata de estar todo el tiempo posible fuera
del país … o en actos en los que tenga asegurada la claque.
Sabe bien que en los actos internos, ella debe
sentarse a esperar una catarata de elogios y aplausos, cuya subjetividad le importa un bledo.
Ha organizado ya varios reportajes que ha de
conceder a los medios internacionales con el simultáneo ninguneo a todo el periodismo local.
Frente a estas constancias… uno no tiene más remedio
que preguntarse como se deberá sentir el peor de los inmorales de este mundo…
cuando regresa a su casa sabiendo (como saben ambos) que todos los aplausos, todos los vítores, todas
las ovaciones y hasta la última de personas concurrentes a cada acto ha sido
pagada por alguno de sus punteros.
Así ocurrió exactamente en el acto de conmemoración
de la independencia nacional que tuvo lugar en San Miguel de Tucumán. El público civil de la ciudad fue impedido
de acceder a la zona de la Casa
de Tucumán.
Esa zona, fue
vallada…. y el acceso les fue permitido solamente a los corderos que fueron
embarcados en varias zonas en los micros enviados por el gobernador Alperovich, un siervo bastante conocido de la pareja.
La mansedumbre y la resignación empiezan por allí
mismo.
Por el vapor de confusiones que tienen para sostener
aquellos sofismas enciclopédicos.
La pareja, no se siente exigida en lo absoluto por
la sociedad.
Con tal comodidad huyen de lo concreto con singular
facilidad y luego de ver el horizonte de aquella tan permisiva mansedumbre en
la base de la abnegación ciudadana, saben
muy bien que a los rebaños de ovejas debe dársele sólo… pasto barato y
retórica. Nada más
Las iniciativas políticas que brillaron por su
ausencia desde los comienzos de este régimen, son, recién ahora, un tibio
clamor de nuestra conocida oposición descafeinada, reclamando, ya un poco tarde, un sinnúmero de
reformas estructurales de las que nadie se puede explicar el motivo de su
parálisis virtual.
Para enmascarar la parálisis, como queda dicho, se
emplea la “ideología del sofisma”.
No les basta con mentir.
Desean instalar las mentiras como una rígida
convicción social.
Confían en ello.
Y lo hacen pues ven a la sociedad como un conjunto
de vulgares estúpidos
Cuentan para eso con que :
El que no se somete, se resigna… y el que no se resigna se somete.
Para quienes no se resignen ni se sometan…hay un
basural desparramado en un formidable desierto
de arena y tierra …con una oferta electoral, cuya compartimentación
impresionante, ya empieza a lucir
sospechosa.
Todo el mundo …. mirando hacia cualquier lado… navega
en la inercia del ominoso
anquilosamiento político argentino.
Se pueden ver allí… cien espejismos… que aturden
mucho más a los resignados y que sirven de acicate a los sometidos para
entregarse en una cómoda espera, sentados en la poltrona de las ovejas.
El catálogo de reformas pendientes, empezando por la
Reforma del Estado, es tan pero tan extenso, que no deja dudas sobre la
inconciencia y la irresponsabilidad del
matrimonio.
Inconciencia sobre todo, sobre aquello que debe existir y dejar de
existir en este país.
Es fácil explicar lo anterior :
Lo que pasa es que no hay Estado, es decir, ocurre
que el Estado realmente no existe y , por lo tanto, la dirigencia política no
percibe la necesidad de reformar absolutamente nada de él.
Nadie quiere ni puede reformar lo inexistente.
El verdadero páramo de contrapoderes en la Argentina
puede ser, como en general lo ha venido siendo, una consecuencia del formidable
“poder adquisitivo” que tiene la “caja” del Gobierno, pero no es menos cierto
que eso jamás podría funcionar tan fácil si este país no se caracterizara por
la infernal genuflexión social y empresarial… así como por la proliferación de
una dirigencia política y gremial abigea, ratera, advenediza y sin el menor
escrúpulo.
Pues entonces… vale la pena decirlo aquí … una y mil
veces :
La resignación de las ovejas y la complicidad de los
parásitos, es el clima en el que mejor se mueve este par de mercaderes de la
confusión social.
La ideología del sofisma hace que las aspiraciones
de cualquier persona se vean compelidas a caer postradas en un conformismo
imbécil teñido de ignorancia y alejado por completo de la ambición más
elemental… para exigir lo que pide a gritos la Constitución.
Con esto que se “ve”… le basta a un apreciable porcentaje de gente
Con este nivel de gestión parece suficiente
seguramente, para que muchos digan que, “algo es algo”, una precondición doméstica que basta y sobra en
la Argentina para sostener e incluso para reelegir a cualquier Gobierno.
El largo plazo es un concepto estratégico absolutamente
ajeno a estos dos especuladores del “día a día”.
La inflación, según ellos sigue siendo un factor
instalado por los medios.
Cualquier enfoque político debe merecer solamente un
tratamiento de corto plazo, con una visión de
supervivencia, sistemáticamente
refractaria a cualquier advertencia para evitar una temprana recaída en el desastre
cíclico que viene transitando el país en el último medio siglo.
La ideología del sofisma es básicamente, amiga del cortoplacismo y de la gran improvisación como herramientas
primarias de la subsistencia en el poder.
Es la estrategia de la ambigüedad, de las imágenes
difusas, de la generalización de las culpas ajenas y de la victimización de las
propias.
Es la resignación social devenida en indiferencia,
que ya quedó instalada, como una gran epidemia de la que se alimentan los
trapaceros .
La democracia
no puede vivir sin la verdad y del mismo modo el totalitarismo no puede vivir
sin la mentira.
La democracia se suicida si se deja invadir por la
mentira y el totalitarismo si se deja invadir por la verdad.
La pareja ya está preparada para desplegar sus
carpas otra vez … para instalar sus
tiendas de trueque… para jurar una mejoría y para apelar a su arsenal de
aprietes y de fondos de una caja cuyo sostén único es la recaudación impositiva
de la República.
Es fácil reconocerlos… son los mismos mercaderes de la confusión
social
Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar