¿Tendrá razón la presidenta Cristina
Kirchner? ¿Será cierto que el peronismo argentino tiene
similitudes y orígenes comunes con el comunismo maoísta de China?
Lo
dijo la semana pasada al promediar su viaje a China y no hay derecho a ignorar
o ridiculizar sus palabras. Países situados en las antípodas geográficas del
planeta, Argentina y China no podrían ser más diferentes en todos los sentidos.
La
nación asiática ocupa un área que casi cuadruplica la superficie continental
argentina (9.6 millones de Km2, contra 2.8 millones de kilómetros cuadrados).
Demográficamente, la escala es abrumadora, ya que en esas tierras asiáticas
viven ¡32 veces más seres humanos que en la Argentina!
Pero,
¿similitudes? Cuando Juan Domingo Perón nació en Lobos, en 1895, Mao Zedong
(o Mao Tsé-Tung, como siempre se escribió su nombre
en Occidente), ya era una criatura de dos años. Perón murió en 1974, a los 79 años, Mao
falleció en 1976, a
los 83.
Mao
fue jefe absoluto de China desde que el Ejercito Popular de Liberación, brazo
armado del Partido Comunista Chino tomó el poder, en octubre de 1949, hasta su muerte, o sea
durante 28 años, pero además fue caudillo indiscutido de esa fuerza durante 34
años, porque la encabezó desde 1943.
Más
modestamente, Perón gobernó un total de 10 años y cinco meses, aunque su
conducción e influencia fueron determinantes desde 1945 hasta 1974, casi tres
décadas.
¿Orígenes
comunes? Bueno,
es una afirmación un poco osada. El PC Chino hizo su primer congreso en 1921 y
allí estaba presente un joven Mao de 26 años, rotundo y enérgico
marxista-leninista.
Durante
largas décadas ese comunismo chino tuvo la impronta y el encuadramiento
riguroso de la Rusia de Lenin y Stalin. Recién en 1956 los comunistas chinos
iniciaron su irreversible distanciamiento de la Unión Soviética
y plantaron la bandera de un marxismo adaptado a las condiciones de una
sociedad campesina como la china.
Militar
profesional desde su adolescencia (ingresó al Colegio Militar en 1910, cuando
tenía 15 años, murió con el máximo grado del Ejército, teniente general). Perón
fue un militar toda su vida. Antes de llegar al poder en 1946, participó,
teniendo 35 años, del golpe militar de 1930 contra el gobierno constitucional
del presidente Hipólito Yrigoyen y el golpe de 1943, impulsado por oficiales
germanófilos y ultra nacionalistas.
Tras
el golpe de 1930, Perón fue enviado como agregado militar argentino a la Italia
fascista de Benito Mussolini, una experiencia que lo marcó sobremanera.
Aún
cuando durante sus tres presidencias (un mandato completo entre 1946 y 1951 y
los dos posteriores interrumpidos por el derrocamiento (1955) y muerte (1974),
Perón es el único presidente de la Argentina elegido democráticamente en tres
comicios (24 de febrero de 1946, 11 de noviembre de 1951 y 23 de septiembre de
1973) de los que participaron fuerzas políticas opositoras.
Mao,
en cambio, dirigió en China una "dictadura del proletariado", o sea
un régimen vertical donde manda el Partido Comunista en nombre del pueblo, al
que dice representar y del que pretende ser su vanguardia esclarecida.
Perón
armó su poder desde
el Ejército y desde el Ministerio de Trabajo entre 1943 y 1946. Fue votado por
la mayoría, pero su llegada al gobierno fue prácticamente incruenta. Mao toma el poder de China continental
tras una larga y sangrienta guerra civil, a la cual hay que añadir la ocupación
militar japonesa, que se extendió entre 1931 y fines de la Segunda Guerra Mundial.
El
comunismo maoísta se forjó en décadas de guerra, largas marchas y fenomenales
movilizaciones. Al asaltar el
poder en 1949, los comunistas chinos hicieron que los
nacionalistas de República de China, liderada por Chiang Kai-Shek y su partido nacionalista, el Kuomintang, se
trasladaran a la vecina isla de Taiwán, que hasta ahora sobrevive como pequeña
nación independiente del coloso continental.
Descubre
hasta aquí el lector las similitudes entre peronismo y maoísmo? En verdad, se trata de una tarea ímproba. Podría decirse
que Cristina Kirchner tuvo nostalgia en Beijing del Perón de los años '70, que
sentía admiración por el viejo Mao por dos razones. El líder chino se había
separado de la
Unión Soviética y Perón detestaba el comunismo ruso,
seguramente porque, tras vivir 12 años en la España filo-nazi de Franco, él
odiaba al régimen de Moscú.
Y
también porque Perón adoraba esos "comunismos nacionales", como el
chino, y por esa razón despachó a la casi iletrada Isabel Perón a rendirles
pleitesías a los regímenes de Beijing y también de Corea del Norte.
Por
eso, por haber desafiado a la URSS, Perón peregrinó a Bucarest ya en 1971, y a
dos semanas de asumir el poder
en 1973, agasajó en
Buenos Aires al matrimonio de Nicolae y Elena Ceausescu, autócratas que saquearon Rumania y que serían
finalmente fusilados en 1989 por una revolución democrática.
Hay
por consiguiente un interesante debate que acaba de proponer la presidente
Kirchner. Maoísmo y peronismo, parecidos y diferencias,
dictadura y democracia, tiranía y pluralidad, ideología y objetivos.
¿En
qué se parecen? y, si fuera cierto que son primos hermanos, ¿de qué le sirve a
la Argentina esa similitud? ¿Admira acaso el actual gobierno argentino el
régimen de partido único y absoluta falta de pluralidad y competencia política
democrática que prevalece en la ex potencia comunista, que hoy es el principal dínamo capitalista del planeta?