Como
diría el inefable Néstor Kirchner (en su pseudo castellano) ¿qué te pasha Hugo Chávez que te estás peleando con todos?. Con Colombia, como siempre. Con Chile, como se esperaba.
Con el Vaticano, según es ya tradicional. ¿Porqué todo
esto al mismo tiempo?
La respuesta parece ser relativamente obvia. No sólo el propio Chávez sabe que
se acercan elecciones parlamentarias nacionales que serán cruciales para su
futuro: las del 26 de septiembre venidero. De frente a las mismas, las cosas no
lucen nada bien para él.
Sea como sea tendrá, en más, a la oposición instalada en la legislatura, de
donde no debió nunca salir, por el motivo que fuere. El caribeño ya no tendrá
voz única al tiempo de abusar del derecho. Porque perderá el monopolio de la
palabra en ese ámbito, del que increíblemente ha gozado hasta ahora. Y, peor,
hay quienes sostienen, a la luz de su feroz pérdida de popularidad, que hasta
puede -de pronto- perder la mayoría, lo que sería milagroso pero, en rigor,
casi impensable, conociendo la aficciónchavista al fraude.
Con Colombia las cosas lucen, una vez más, muy complicadas. Ocurre que Álvaro
Uribe acaba de hacer públicaslas las vinculaciones de
Chávez con las FARC. Lo que todos sospechábamos a partir de indicios constantes
que así lo sugerían. Acusó a Venezuela de ocultar a guerrilleros de esa
organización en su territorio y decidió llevar el asunto a la OEA, que lo
tratará este jueves próximo, 22 de julio, en sesión extraordinaria. El titular
del Palacio de Nariño llevará al organismo regional el caso de la “presencia de
grupos narcoterroristas colombianos en Venezuela” porque “afecta a la seguridad
nacional de Colombia”. Antes de este paso, Uribe había mostrado, en su propia
tierra, parte de la evidencia que ahora llevará a la OEA. Al menos cuatro de
los más importantes cabecillas de las FARC operan libremente detrás de las
fronteras con Venezuela. Se trata de Iván Márquez, Rodrigo Granda, Timoleón Jiménez y Germán Briceño. La crema del movimiento,
con perdón al mencionado alimento. Todos estarían en Venezuela con protección
de Chávez. O, por lo menos, con su total condescendencia. Lo que obviamente es
gravísimo.
La sesión en el organismo regional será, seguramente, de alquilar balcones. La
frialdad profesional colombiana para exponer lo que ahora ha comprobado se
enfrentará previsiblemente con la vulgaridad insoportable de los hombres de
Chávez, entre los cuales estará seguramente el Canciller Maduro, que suele no
hacer mucho honor a su apellido.
Tratando de separar a Uribe del presidente recientemente electo, Juan Manuel Santos,
Chávez, en su furia, le sugirió “desmarcarse de Uribe” y le reiteró que quiere
mantener buenas relaciones con él. Pero las cosas no son así. Todo es puro humo
en derredor del caribeño. Porque, conciendo la
intimidad que existe entre los dos líderes colombianos, Chávez acaba de
anunciar que no irá, pese a haber sido invitado, a su puesta en posesión del
cargo. Los silbidos serían infernales, cree. Debo “cuidar” de mi vida, dijo.
Cobarde actitud, como es habitual. Como si eso fuera poco, llamó a su Embajador
a Caracas, aumentando la tensión que existe entre ambas naciones y amenazó (una
vez más) con “romper relaciones”. Exacerbando todo.
Chávez dijo que Colombia estará gobernada “por una burguesía que nos odia”,
olvidando que Santos acaba de ser electo con el mayor número de votos de toda
la historia de Colombia. Su popularidad es enorme y es, probablemente, el
hombre que mejor conoce a Chávez, sabe de sus debilidades, advierte sus
chanchullos y mejor interpreta su permanente doble mensaje. Por esto su
elección, con el endoso impresionente al que hemos
aludido.
En paralelo Chávez, que sabe que hará presiones y trampas de todo tipo en las
elecciones que se aproximan, ha advertido a algunos senadores chilenos que
procuran “observar” in situ esas elecciones que “no los dejará entrar a
Venezuela” y mantenido con Chile un cruce de declaraciones (las venezolanas como
es costumbre, con toda suerte de adjetivos insultantes y descorteses para con
los legisladores chilenos) que auguran que el UNASUR que procura conducir el chavista Néstor Kirchner no será ni un ambiente fácil, ni
proclive al consenso. Pese a los empujones abiertos o presiones sutiles.
Para agregar leña al fuego, el autoritario Chávez ha pedido “revisar el
convenio (concordato) que existe entre Venezuela y el Vaticano” en procura de
quitarle a la
Iglesia Católica todos los “privilegios” que del mismo pudieran
derivarse. Mientras anunciaba esta medida, les decía a sus obispos “bajen de
las nubes cavernícolas!!”.
Todo muy educado y cortés
en torno a ese personaje lamentable que es Hugo Chávez, como
siempre. Su “caldo” normal está siempre hecho a base de insultos, amenazas,
acusaciones, divisiones, resentimientos, desunión, enfrentamientos, demonizaciones, etc.. Por esto
quizás de pronto puede irle mal el próximo 26 de septiembre. Para Venezuela
sería volver a creer en la
esperanza. Para la región, poder empezar a dejar atrás una
creciente intranquilidad respecto de la paz y seguridad de sus pueblos. Así de
grave.
Ex
Embajador de la
República Argentina ante las Naciones Unidas.
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