Hay quienes insisten en que el PRO no tiene destino sin Mauricio
Macri y por eso, si se lo complica judicialmente al líder, su movimiento
político se termina. Néstor Kirchner lo cree así. Y es posible que tenga razón.
Por eso Diego Guelar le planteó a sus compañeros de
militancia una estructura más institucional, aunque hay que ver si la
aceptaría... el propio Macri.
CIUDAD DE BUENOS AIRES. Hoy más que nunca, frente al acosamiento
que sufre el Presidente de nuestro Partido, debemos hacer el mayor esfuerzo
para constituir el colectivo que nos permita representar a un importante sector
de nuestra población.
Sin embargo, hay dos requisitos prácticos esenciales para que un colectivo
político se constituya en “Partido”:
a) La afiliación, y
b) Las internas.
La afiliación:
El “ser
miembro de” es más
que un requisito formal. No es solamente, según nuestra legislación, el llenar
una ficha personal (con cuatro copias), tener un número y una credencial que lo
acredita.
Es también el gozar de ciertos derechos y cumplir con algunas obligaciones.
Los derechos fundamentales son:
a) Participar en forma directa o indirecta de la aprobación del
programa de actividades del partido y de la propuesta programática electoral
que se formule;
b) Elegir y/o ser elegido en las listas de las autoridades
partidarias y las listas de candidatos para los cargos electivos.
Las obligaciones principales son:
a) Aportar una cuota anual pecuniaria para la manutención del
Partido.
b) Expresar activamente las opiniones personales para garantizar
la representatividad de aquellos que ejerzan los cargos partidarios y/o los
cargos electivos. Participar en la “conformación del mandato” es central para la vida interna del
Partido.
c) Conciliar la “disciplina partidaria” con la “independencia y libertad de opinión”, indispensable requisito para evitar
la burocratización o estancamiento del colectivo.
Cabe notar que estos requisitos son equivalentes a los que exige
cualquier sociedad comercial por acciones, club deportivo o asociación civil
sin fines de lucro.
En el caso del partido político, estamos frente a la única “ONG” de nivel “constitucional” (cualquier otra puede constituirse por
ejercicio de los derechos de libre asociación) porque es el instrumento vehiculizador de
La tan mentada “Crisis
de los Partidos Políticos” no
cuestiona su existencia, sino que plantea la permanente necesidad de modernizar
y perfeccionar sus mecanismos de comunicación y representación.
Es así como las tendencias a descalificar la organización partidaria para
sustituirla por la mera comunicación de masas y/o electrónica, es una nueva
versión de las viejas oligarquías y elites conservadoras que se arrogan el
derecho de “interpretar
a las masas” desde un
liderazgo mesiánico o gestionador que niega los elementos
culturales e históricos de una comunidad que ha tardado cientos de años en
conformarse.
Estas supuestas dirigencias aparecen de tanto en tanto como expresión de una
pretendida “lucidez” mezclada con cierto hastío de la gente
hacia las estructuras tradicionales.
El desafío de los partidos es incorporar los medios electrónicos (e-mails, Facebook, Twitter) para divulgar
su mensaje y actualizarlo para seguir conectando con sus afiliados, adherentes
y simpatizantes.
Es decir, no hay que confundir el rechazo de los otros con la adhesión a uno.
La volatilidad de la opinión pública no siempre refleja lo que quiere pero
recepta con claridad lo que no quiere.
Por eso, construir el partido propio es la única decisión estratégica de largo
plazo.
Conforme al fallo Nº 4322/2010 de
El PRO es continuador de las afiliaciones de “Compromiso para el Cambio” más los resultantes de su fusión con
Recrear.
Es imperioso que PRO proceda a hacer ratificar las afiliaciones de su padrón
original más los cambios y agregados bajo riesgo de perder su condición de
partido político.
¿Partido de cuadros o Partido de masas?:
Esta disyuntiva ha sido permanente pregunta desde Lenin a Roosevelt.
Un partido pequeño NO es un partido de cuadros porque el “cuadro político” es aquel que expresa un pensamiento
colectivo – del cual
se nutre – y lo
transforma en representación operativa y profesional competente.
El cuadro político es el emergente de un partido importante en número y
calidad. El Partido Justicialista llegó a cuatro millones y medio de afiliados
y el Radicalismo a tres. De su seno salieron importantes dirigentes políticos
que nutrieron la historia argentina. Pretender reemplazarlos no es tarea para
improvisados ni para pusilánimes. La evolución exitosa o la sangrienta
revolución necesaria para hacerlo requiere de disciplina,
organización, creatividad, voluntad y esfuerzo que, sumados, constituyen una
verdadera epopeya histórica.
No alcanza con clichés publicitarios y guiones armados por asesores ingeniosos
pero desarraigados del ser nacional.
Los jóvenes son los más permeables para embanderarse en las “nuevas causas” y en adoptar los instrumentos “a la moda”. Sean las armas (en los 70’s) o Facebook
(en los 010’s). Pero
los entusiasmos son un arma de doble filo: la decepción puede ser mayor que la
expectativa inicial, especialmente si se pretenden sustituir contenidos ciertos
por consignas oportunistas.
La juventud es un importante estadio del desarrollo político. Son pocos los que
pueden alcanzar niveles de compromiso serios sino se comprometieron
políticamente entre los 18 y los 25 años. El hacerlo no es una garantía, pero
del semillero de muchos miles de militantes juveniles saldrán los cuadros del
futuro.
Las internas:
La afiliación se alimenta de la competencia interna dentro de cada partido. El
debate partidario no es solamente ideológico o teórico. Por el contrario, es
centralmente pragmático y ligado a las aspiraciones personales de poder. Esta
pugna adquiere características significativas cuando se relaciona con temas que
le importan a la gente y motoriza la movilización popular.
Así lo hicieron Menem (1989) y Alfonsín (1983) al
protagonizarlas últimas grandes internas partidarias. Después, nadie les ganó a
Menem ni a Alfonsín una interna. Así los partidos
quedaron congelados sin producirse una verdadera renovación.
El pasado domingo 16 de mayo se produjeron las internas del Partido Radical en
Para agravar este cuadro de situación, la mayoría de la opinión pública
desprecia a los partidos y sus internas no asociándolos de ninguna forma al
bienestar general.
Debemos persistir. Si no logramos comprometer a los ciudadanos no podremos
romper esta tendencia despolitizante.
Por eso debemos lanzar una campaña que diga: “La ola amarilla son ustedes: afíliate”. Debemos afiliar en 120 días 100.000 nuevos afiliados
entre la Provincia de Buenos Aires y Capital Federal para aceitar nuestra
capacidad de movilización y contrarrestar la embestida del gobierno
(procesamiento de Mauricio Macri).
Kirchner o Macri:
Ningún enfrentamiento entre el gobierno y la oposición ha alcanzado la
virulencia que hoy expresa el ataque judicial sobre nuestro presidente.
Hoy debemos ser nosotros mismos los que debemos exigir que la investigación “llegue hasta el hueso” y destape la política oficial de
espiar a los opositores, empresarios y hombres y mujeres de la cultura como
forma de intimidación pública.
Así esta causa será un verdadero “boomerang” que se revertirá contra el gobierno y sus máximos
dirigentes.
Podemos convertir esta ofensiva contra PRO en el lanzamiento de una propuesta
superadora y ganadora.
No hay dirigente histórico que no haya tenido que sufrir estos embates – y otros mucho
peores - .
El tiempo nos dará la razón si la razón orienta nuestra conducta e ilumina
nuestro accionar.
Yrigoyen sufrió proscripción y cárcel; Perón 18 años de exilio; Alfonsín un
largo destierro interior hasta poco tiempo antes de su muerte. Las causas
justas tienen más garantizado en el corto plazo el castigo y el agravio que el
premio y el elogio.
No estamos solos en esta tarea. Otros lo están haciendo exitosamente: Los
Radicales y los Socialistas.
Los Peronistas Disidentes están buscando su identidad y liderazgo.
PRO tiene su lugar y su oportunidad de hacer Historia.
